Persignarse, leer la biblia, ir el domingo a misa, hablar sobre Jesús, rezar el rosario; son cosas que nos parecen tan normales y cotidianas. En cambio, en muchos lugares del mundo no es así, hacer esto significa arriesgar la propia vida, ser asesinado, apedreado o terminar en campos de trabajo forzado

Ciudad del Vaticano

«Rezar por las comunidades cristianas perseguidas, para que sientan la cercanía de Cristo y vean sus derechos reconocidos». El Santo Padre Francisco pide a los fieles rezar por los cristianos perseguidos, allí donde la libertad religiosa y derechos humanos no están garantizados. 

Este año comenzó con un atentado, durante una misa, en la catedral de Jolo en Filipinas, donde murieron 23 personas. El año pasado se registró el asesinato de 40 misioneros en el mundo, 35 de ellos sacerdotes. Dos eran de la República Centroafricana masacrados a finales de Noviembre junto con 80 fieles en el campo de refugiados de Alindao. Sin olvidar casos clamorosos como el de Asia Bibi, la madre pakistaní acusada de blasfemia, condenada a muerte y liberada después de 9 años de prisión. O el de los 21 egipcios decapitados en 2015, o la masacre de Pershawar, en diciembre de 2014, cuando más de 130 escolares fueron masacrados.

Entretanto hay miles de casos de los que no nos enteramos porque que no llegan a los medios de información. Según el informe sobre Libertad Religiosa en el Mundo de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), los cristianos son la religión más perseguida del mundo. Este derecho fundamental del hombre se ve amenazado gravemente en 38 países, 21 de los cuales están clasificados como de persecución. “En muchos lugares del mundo la libertad religiosa no es una idea; es una cuestión de supervivencia. No se trata de si uno se siente más o menos cómodo con las bases ideológicas que subyacen a la libertad religiosa; se trata de ¡cómo evitar un baño de sangre!”, recuerda Thomas Heine-Geldern, presidente ejecutivo de ACN.

«Quizás nos cueste creerlo, pero hoy hay más mártires que en los primeros siglos», porque «dicen la verdad y anuncian a Jesucristo», incluso «en países que en la teoría y en los papeles tutelan la libertad y los derechos humanos”: lo dice el Papa en el vídeo con su intención de oración para este mes de marzo, pidiendo rezar «para que las comunidades cristianas, en especial aquellas que son perseguidas, sientan la cercanía de Cristo y tengan sus derechos reconocidos».

El padre Frédéric Fornos SJ, director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa y del Movimiento Eucarístico Juvenil indicó que “la situación de los cristianos perseguidos en el mundo nos parece cada día menos lejana y abstracta». «Podríamos ser nosotros», afirmó. «Como dice el Santo Padre, aún en países que en la teoría y en los papeles tutelan la libertad y los derechos humanos puede estar presente una sutil discriminación. “Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí” (Mateo 5, 11).

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